A veces creemos que el pasado es un libro cerrado, pero la vida tiene formas curiosas de recordarnos que el alma tiene memoria. Hoy, bajo la energía de la Luna Llena y la Venus Star Point, me encontré frente a un espejo que no esperaba. Un comentario, un eco del ayer, hizo saltar mi corazón y me obligó a detenerme.
¿Qué guarda el alma que aún no podemos ver?
Sentí que volvía a recaer en un peso antiguo. Ese dolor guardado en los repliegues del alma que, silenciosamente, nos impide volar en paz hacia nuestros sueños y nuestra realización personal. Me pregunté con inquietud: ¿Acaso no había perdonado ya? ¿Por qué esta emoción me toca en calma y lo remueve todo?
He descubierto que el ser humano es una arquitectura compleja de memorias. A veces somos testarudos, pero siempre somos valientes. Entendí que esa inquietud no era una falta de voluntad, sino algo guardado en mi naturaleza, quizás heredado de mis padres o mis abuelos.
El descubrimiento: Nombrar para sanar
La sabiduría de la experiencia me dictó una nueva forma de ver: cuando algo te inquieta y no lo puedes resolver, es momento de entregarlo al pasado para abrir nuevas puertas. En el interior del ser humano habita la virtud, pero también los demonios del dolor antiguo.
¿Cómo transformar esa inquietud? He aprendido a ponerle nombre e imagen a lo que me inquieta. A observarlo no con juicio, sino con compasión, bondad y generosidad. Al enviar buenos deseos a esa sombra, el corazón comienza a limpiarse.
El reencuentro con la niña interior
Al mirar el espejo de mi alma, vi a la niña pequeña y a la adolescente confundida. Comprendí que, aunque creamos haber resuelto un conflicto, el cerebro a veces se queda atrapado en un bucle donde cree que el pasado es el presente.
Es interesante lo que la ciencia y el espíritu nos dicen: todos sentimos lo mismo y todos necesitamos dar respuesta a ese sentir si queremos encontrar la luz y el camino hacia la paz.
Un nuevo amanecer
Sigo mirando mi alma. Siento mi cuerpo quieto en este silencio de la mañana. Al repetir palabras de amor hacia mí misma, el dolor se disuelve. Hoy no es solo un día más; es el día en que decido que mi pasado ya no dicta mi presente.


