Ayer pude darme cuenta de cómo podemos fortalecer la voluntad. El momento preciso en ese instante en que no quieres hacer algo y, sin embargo, le pones fuerza y valor para comenzarlo. No te empeñes en hacer una sola cosa; en cada momento, busca hacer algo diferente, especialmente aquello que te cuesta, lo que procrastinas dejando para eso pesa en el alma; sentirás la carga de lo pendiente. Por eso, es mejor estar atentos al momento en que la tarea se presenta; sea cual sea la experiencia, si la realizamos, nos regalaremos un aplauso y podremos decir con alegría: “lo hice y me siento bien”.
El espejo del alma Al trabajar el tema de las emociones y transcribir mis pensamientos, me he encontrado con situaciones que no había previsto. Mi alma las ha manifestado de una forma tan hermosa que me ha liberado del dolor; ahora puedo contemplar las cosas con una mirada nueva. Siento un saber complaciente al decir que el mundo se ve diferente: todos estamos en este mismo afán, buscando la libertad y aprendiendo a amar.
Las emociones nos abruman cuando creemos que el mundo nos ataca, pero eso es una creación de tu mente y de lo que llevas en el alma por no estar presente. Vives en el pasado o en el futuro, y ninguno te dará la respuesta. El bienestar está en el aquí y el ahora. Encuentra quién eres, para qué has venido y qué quieres; de lo contrario, vivirás como una hoja al viento. Recorre el camino de tus emociones y descubre qué sientes realmente; si no lo haces por estar confundido, dejarás de hacer muchas cosas valiosas.